El problema, no soy yo

Me di cuenta que el problema no era yo, ni el de ayer ni el de mañana, el problema era defender una verdad evidente que conectó un tiempo pasado y tiempo presente.

Una verdad llena de dolor, una verdad llena de frustración, una verdad que no aguantaste más y que yo evadí por no confrontar desde que en esa ciudad tropical yo no vivía más.

Me di cuenta que el problema no era mío, el problema era creer que yo podía rescatarte, sanarte, enseñarte, aun a tu medio siglo de vida, cuando la realidad es que nadie debe rescatar a nadie.

Si bien conocías lo que yo te permití conocer de mi y de mi vida, lamento admitir que muy en el fondo y a pesar de los muchos años, tu actuar no me permitía confiar entera y entregadamente en ti.

Me di cuenta que la gente nunca se alejó de mi porque quisieran, tomaron distancia después de notar que yo estaba dispuesta a ir por la vida con una venda para evitar ver la realidad de quién tú eras.

Hoy, ese “gran” hueco que ya hace años de cierto modo habías desocupado y me obstinaba a no permitirlo, me ha dado la oportunidad de dejar entrar a esa gente que me mostró su lado humano, que me hablaron con su mirada y el corazón en sus manos. Aquellos que extrañé, me extrañaron y me volvieron a abrazar con su alma a pesar de los (d) años

Me di cuenta que a tu medio siglo de vida tristemente haz confundido muchas cosas con “amor” y “amistad”, que tu dolor pudo hacer tanto daño como lo hiciste y quisiste, no solo conmigo; ahora solo deseo que como un acto de amor, el Karma no te cobre el dolor y la decepción que viví y permití por tí.

Pero sabes… te agradezco la lección tan fuerte y tan profundamente dolorosa, porque solo así lo fui a entender. Te agradezco esta lección tan grande de mi vida.

Me di cuenta que esta vez no, a pesar de que en la vulnerabilidad me vi tentada a buscarte, esta vez ya no, la “amistad” o lo que te creí que era, terminó. Con ello desearía dejar de existir en tu memoria para no ser tú tema favorito a desgastar, pero me queda claro que eso, a este tiempo, es sumamente imposible viendo tus inmensas ganas de seguir dañando como un cuchillito de palo.

Y con todo el amor deseo de corazón que un día puedas amar, querer, aprender y así poder sanar todo aquello que solo tú y muy poco yo sabes que cargas desde hace mucho tiempo atrás.

Me di cuenta que puedes quedarte con todo aquello que me arrebataste o decidió creer y quedarse contigo, pero mi verdad, mi vida, mi historia y todo lo que la compone, se quedan y me pertenecen, siendo un rompecabezas de mi yo en constante sanacion, evolución y cambio.

Si en otro tiempo u otra vida te encuentro, ojalá hayas sanado todas las grietas que hoy arden en carne viva en tu pecho.

TDEA “Lluvia del caribe”

Los días han llovido en mis mejillas, de esas lluvias caribeñas que son pasajeras, que te sorprenden sin aviso en alguna hora del día.

Llueven de lágrimas cargadas que en su reflejo llevan cortos momentos de memorias que duelen profundo en el pecho.

Hay dolores que se quedan encajados todo el día, de esos con sabor a tus besos y el brillo de tus ojos tiernos. Otros que asfixian y congelan cada parte de mi cuerpo, que inyectan el miedo que me provoca recordar que no estás más.

Ese miedo de que estas letras que siguen tan tuyas mueran sin ser leidas, sin que el viento las levanté y susurre en tus oídos. Mi ser no acepta que los versos que te pertenecen mueran.

Siento como las olas me abruman la garganta del mar que está azotando aquí en mis ojos, sus mareas llegan sin aviso despertando a media noche mi infinito anhelo de volver a verte.

Y el único consuelo que encuentro es dejar fluir esta lluvia de caribe que a ratos me ahoga en un eterno grito, ¡Vuelve!

Lo que sé de ti

Solo sé tú nombre he intento descifrarte entrelíneas en cada mensaje que leen mis ojos.

Solo sé de tu día a día a partir de un “buenos días” y suelto a imaginar en mi cabeza cómo es el mundo a tu alrededor a través de tus ojos.

Solo sé de ti que haz tenido experiencias que han marcado un poco ese corazón terco que no está dispuesto a perder su esencia, aún con cada rasguño profundo que por la vida lleva.

Solo sé que quiero saber más aquello que callas, lo que celebras, lo que te vulnera, lo que puede conmocionarte, lo que te da paz y lo que provoca tus guerras.

Solo sé que a veces siento ver un reflejo de tu esencia en mi, en ese ímpetu de sobresalir y auténticamente existir.

Solo sé que despierto y pienso si sigues aquí, si no fue solo un producto de mis anhelos el coincidir, sea por la razón que sea que lo haya hecho en ti y en mi.

Solo sé que existes en el inconsciente en el que día a día y amanecer a amanecer atrapa mis curiosas ganas de saberte.

Un comienzo con amor

He comenzado a darte los buenos días, a veces olvido las buenas noches porque se cierran los ojitos del cansancio con el que viajan cada día entre el paisaje exterior y el interior.

He comenzado a sentir incertidumbre, pero sigo caminando intentando dejar atrás el miedo, aunque no es el mismo techo, es el mismo tiempo.

He comenzado a dejar de creer en todo lo malo que desde su ignorancia me hizo creer cada persona que “me amó” y ya no está, porque aún y con su “motivos” personales de partida, seguí creyendo en sus palabras sin fundamento; después el tiempo hizo evidente que el orgullo, la ignorancia, la falta de ganas, de valor o criterio, fueron verdades evidentes en su partida.

He comenzado a evolucionar, a aprender, a conocer, a sanar, a soltar y despedir a todo lo que me conectó con mis negativos para permitirme identificarlos y sanarlos a positivos; Ello incluye memorias, espacios, trabajos, situaciones y personas sin importar relación (familiar, personal, laboral, amistad) o tiempo de existir.

He comenzado a re-conocer cada mano que me ha ofrecido su ayuda desinteresada, otras tantas que profesionalmente me han dicho “No, no creas todo lo que dijeron de ti, no sufras por aquello que nunca jamás supieron que vivías, porque nadie más que tú y solo tú conoces tu historia de vida y lo que te marcó”; solo así pude entender como un juicio, prejuicio o crítica ignorante pueden dañar con soberbia tanto o más que una agresión física.

He comenzado a identificar todas y cada una de las luchas invisibles, de las sociedades y personas que se empeñan en defender lo indefendible e injustificable, apoyando a aquellas que congenian con mis principios y llenan mi espíritu altruista.

He comenzado a darle voz a lo que no tiene, darle visibilidad a aquellos que pasan desapercibidos en la rutina y sin buscar el reconocimiento social o la aprobación he dado un poco o mucho de lo que puedo compartir. Porque entre todos nos apoyamos y no estámos solas/os.

He comenzado a ser libre, a abrazarme, amarme, a curarme y a no salvar ni esperar a nadie, a apoyar y ayudar a todos sin juzgar; lo que hagan con esa ayuda no depende de mí ni me abrumará, porque cada día de mi vida es una moneda al aire, solo permanece todo aquello que se hace, se valora de corazon y desde el amor.

He comenzando a fluir cada emoción, a no reprimir lo que me duele por no verme “vulnerable” ante el mundo, a soltar miedos, inseguridades, a vivir entregada desde el amor, porque es la energía, el valor universal, un sentimiento genuino, auténtico e inefable que puede llenar el espíritu, corazón de paz y gratitud.

Conmoción

Me sorprendió la tarde de ayer el detalle de un buen amiguito de hace muchísimos años.

Se llama Israel, nos conocemos desde primer año de primaria. Conoció casi todas las facetas de mi evolución en esta vida, en diferentes tiempos y momentos de la misma.

Quizá el y yo no hablábamos mucho porque nuestros caminos tomaron rumbos distintos y de cierta forma nos perdimos un poquito la pista. Cuando el destino permitía el ponernos a la orden del día era algo fácil de retomar.

Ayer se animó a escribirme, después de que hace 2 meses sugerí a todos que el contacto se hiciere únicamente por mi número de contacto por cuestiones de salud física y emocional (ya que casi todas las redes sociales existentes las cancelé por tóxicas) además que de cierto modo yo no me encontraba en disposición.

En su mensajito me pedía disculpas por “romper” la regla de comunicación que había expuesto y solicitado de favor a todos mis contactos, pero quería saber cómo estaba porque comenzaba a extrañarle un poco mi ausencia después de tan caótica situación pasada meses atrás.

Platicamos sobre todo lo que ha sucedido, como ha sido el avance, como se ha sobrellevado todo, recalqué que jamás en la vida imaginé tener que reunirme con todos mis reales y verdaderos amigos para exponer una situación tan delicada como en su momento fue hablar de lo que me sucedía en cuestión salud y mostrar cada una de las pruebas médicas para enfatizar en cada uno la creencia de su existencia. (Reflejo de ciertos fantasmas algo antiguos)

“hace unos días te grabe un video pero dude en enviarlo”

Fue lo que el asintió después A lo que pedí me lo enviara y pregunté los motivos que lo frenaron, me contestó de la manera más dulce:

“Se que no soy influencer o algo así jaajaja pero neta me esmere y trate de hacerlo con mucho cariño para intentar alegrarte un poco, se que todo el video dije lo mismo pero iré agarrando experiencia para irme a youtube jajaja además que mi apariencia no es tan guapo como lo que se ve en estos días.”

Y precisamente al minuto 1:00 de 6:00 fue donde se me vinieron esas gotitas de sal que emergieron de mis ojos, una vez más la vida me sorprende con esos pequeños regalitos de amor y detalle que nunca espero.

Me volvió a recordar sin pedirlo, quien soy, lo fuerte que he sido, lo valiente, lo paciente, lo vulnerable; pase lo que pase y lo que yo necesite cuento enteramente con su persona sin importar nada.

Valoro infinitamente toda esa gente que ha estado al tanto, que me ha preguntado como voy, como estoy, como va todo y que está allí, al pie del cañón, haciendo acto de presencia y reiterando su apoyo. Se que no fue fácil ni para ellos ni para mí procesar la noticia de algo que venía cargando de hace un par de años pero, su madurez y humanidad les permitió entender la profunda razón más allá de lo “superficial” aún con todo el caos y siguen aquí. Los abrazo con mi alma y les amo de corazón.

Mi lugar no es la ciudad, es …

Estos días me di cuenta que … la ciudad que me vio nacer no me hace feliz habitarla. Pude notar la diferencia de como mi cuerpo pesaba menos estando al nivel del mar.

Sentí cómo está ciudad que algún día me vio llegar, era la misma que me volvía a recibir con sus brazos abiertos y su enorme corazón.

Noté que a pesar de la incertidumbre volví a casa, feliz, en paz, tranquila. Es como si de pronto todo el lodo se lavara con el agua de mar y mi ser brillará cada día más.

La arena en mis pies tan fina y blanca, tan suave y firme, el mar, tan cálido y calmo, tan turquesa como siempre, son todo lo que mi vida anhela tener la dicha de admirar lo que reste.

El sol no quemaba, su calor como un eterno abrazo cálido que era imposible sentir a cualquier hora en la ciudad.

Las estrellas brillaban en el cielo, tanto que sentías poder tocarlas con tus dedos, el viento soplaba susurros al oído que hacía llover mis ojos mientras cada gota sanaban pedacitos de mi alma.

Y a ratos, más que muchos otros de días pasados me sentía feliz, un poquito más tranquila, pero feliz.

No, mi lugar no es la ciudad, es el mar, ese hilo “turquesa”, no rojo, que me hace volver una vez más.

22:17 hasta aquí.

Tantas noches me he estado culpando por lo que no hice o hice, que ya es hora de parar y si bien ese hábito puede que persista, poco a poco se detendrá.

No fue mi culpa que tú me defraudaras, no una, ni dos, quizá no me alcance los dedos en mi cuerpo para contar todas las veces que yo solita me cegué para no arruinar todo lo invertido en ese tiempo.

El tiempo… maldito o bendito tiempo, no sé ahora cual de los dos sea más reconfortante; desde hace mucho tiempo eso a lo que llamábamos “amistad” ya se había roto casi por completo ¡pero claro! yo y mi incesante estupida necedad de creer que la gente dará lo mismo que recibe y que todos con amor cambian.

Tristemente hoy me doy cuenta que conecté contigo hace muchos años por la ausencia de amor, de ese amor que solo existe en uno mismo: el amor propio. De allí derivan muchos más conexiones que ahora entiendo para bien (mío) nos fueron desconectando poco a poco. La terquedad de querer salvar/sanar a las personas me mantuvo allí, intentando salvar tu realidad de algún modo.

Pero es hora de decirte adiós.

Me despido deseando que todo lo que hiciste/hagas para dañar, se te regrese de amor, de ese amor que alguna vez te tuve genuinamente e intenté conservar en mi corazón. Es hora de que te vayas de mi y no vuelvas más, porque ya no estás aquí, ya nada me conecta a ti, todo ello que nunca vi y ahora entendí me desconectó completamente ahora.

Volveré a viajar.

Volveré a viajar sin el temor de sentir que el corazón se me rompe con la velocidad del viento que se estrella en la ventana.

Volveré a viajar sin sentir ese nudo que me asfixia en la garganta, mientras nuestros recuerdos me llenan los ojos de lagrimas y mis manos se cierren fuertemente de la impotencia que me causa.

Volveré a viajar con el mismo entusiasmo que me causaba volver a los mismos lugares que he amado y mostrartelos o aquellos que nunca había visitado, borrando la memoria que tengan de ti impregnado.

Volveré a viajar y respiraré profundamente sabiendo que “sola” lo hago, llevando en mi mochila la certeza de que mis verdades, el amor, los escritos y mis sueños están siempre conmigo.

Volveré a viajar, amando los paisajes, las puestas del sol, las lunas y las noches de confidencia. Volveré a viajar entera y el único motivo por el que no vuelva igual sea porque mi corazón se ha quedado en la magia de esas tierras.